Cifras, datos

Por Jesús R. Cedillo
Publicado Mayo 14, 2012

¿Qué hacer con los desmayos de Josefina Vázquez Mota, qué hacer con su palidez de miedo, sus ojos ya como platos oscuros y lo peor, qué hacer con sus dislates verbales donde ya no puede conectar el cerebro con la lengua? En el Partido Acción Nacional están preocupados. Deberían estarlo. Su candidata no dio para más. Y tan es preocupante su palidez y desaceleración, que Felipe Calderón Hinojosa, aún presidente de México, planeó el puente perfecto: homenaje en Palacio de Gobierno al priista ex Mandatario, Miguel de La Madrid Hurtado. El signo es símbolo: el PRI regresa a Palacio Nacional y a Los Pinos. No es concordia, es política.
Las encuestas una vez más lo voy a dejar por escrito, me tienen sin cuidado. Creo en encuestas serias, profesionales y científicas en Holanda, Noruega o Alemania. Pero no creo en las encuestas muy a la mexicana. Quien paga, gana en las encuestas; así de sencillo. Por lo demás, es de verdad absurdo en México creer que una encuesta realizada a 2,000 teléfonos en toda la República, puede darnos una idea de quién va a ganar la Presidencia de México.
Y da igual que sean 2,000 encuestas telefónicas, o 4,000 ó 5,000. Es intrascendente por un motivo: en México somos, al día de hoy, poco más de 110 millones de mexicanos. Y sólo hay 19.3 millones de líneas telefónicas fijas (líneas, pero no usuarios). ¿Cuántos de los encuestados van a votar, cuántos mienten descaradamente una y otra vez cuando se les aplican las encuestas? Es decir, tengo una sobrina universitaria-adolescente, la cual amén de no creer en política ni candidato alguno, se divierte de lo lindo y es una de sus sanas ocupaciones, el responder encuestas telefónicas, mintiendo aquí y allá, sobre su opinión de los candidatos propuestos. Por esto nadie cree en las encuestas en México.
¿Una muestra de 5,000 llamadas telefónicas refleja quién ganará la contienda presidencial? Absolutamente no. Un ejemplo: cuando bramaban el año pasado las campañas panistas y priistas con miras a disputarse la gubernatura de Michoacán (estaba algo más que la gubernatura en juego: iba Felipe Calderón el Presidente, con su hermana en la boleta, Luisa María Calderón. Por el otro lado iba Humberto Moreira como Presidente del PRI, el cual había desafiado hasta el hartazgo el poder federal), los párvulos panistas creyeron lo que sus encuestadoras telefónicas les mostraban: ganarían Michoacán. El problema fue uno: en ese estado, apenas el ¡36% de la población tiene teléfono! Los masacraron en las urnas.
Los twitteros no votan. Los ciberadictos no votan. Van cifras oficiales del Inegi: en México hay 40 millones de cibernautas. Claro, incluyendo un gran porcentaje de niños que no pueden votar. Pero ojo, apenas hay 8.4 millones de hogares que cuentan con computadora. Hay computadora, pero no necesariamente tiene Internet por el alto costo en la cual lo vende ese mártir de Carlos Slim.
Si Chepina llega a tener un club de amiguitos por Internet y un Twitter que ésta mande, sea replicado por 23,000 usuarios, vea el lector qué porcentaje es comparado con los anteriores datos y comparado con los 80 millones de mexicanos empadronados. Acabemos ya: el mejor publicista y quien más sabe sobre mercadotecnia electoral, Carlos Alazraki, ha sido claro: no gana quien tenga mejores promocionales políticos; gana quien tiene mejor estructura territorial. Y los que le saben a lo anterior, son los del PRI. México, sumido en la ignorancia cibernética de sus ciberadictos.

* Jesús R. Cedillo es escritor y periodista saltillense. ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )